Cómo Internet puede estar cambiando el cerebro

Cómo Internet puede estar cambiando el cerebro

Un equipo internacional de investigadores de las universidades de Western Sydney, Harvard, Kings College, Oxford y Manchester han descubierto que Internet puede producir alteraciones agudas y sostenidas en áreas específicas de la cognición, que pueden reflejar cambios en el cerebro, afectando nuestras capacidades atencionales, procesos de memoria e interacciones sociales.

En una primera revisión de este tipo, publicada en World Psychiatry, la principal revista de investigación psiquiátrica del mundo, los investigadores investigaron las principales hipótesis sobre cómo Internet puede alterar los procesos cognitivos, y examinaron más a fondo hasta qué punto estas hipótesis fueron apoyadas por hallazgos recientes de la investigación psicológica, psiquiátrica y de neuroimagen.

El extenso informe, dirigido por el Dr. Joseph Firth, Investigador Principal del NICM Health Research Institute, de la Universidad de Western Sydney y Miembro Honorario de Investigación de la Universidad de Manchester, combinó la evidencia para producir modelos revisados sobre cómo Internet podría afectar la estructura, función y desarrollo cognitivo del cerebro.

“Los hallazgos clave de este informe son que los altos niveles de uso de Internet podrían tener un impacto en muchas funciones del cerebro. Por ejemplo, el flujo ilimitado de avisos y notificaciones de Internet nos anima a mantener constantemente una atención dividida, lo que a su vez puede disminuir nuestra capacidad para mantener la concentración en una sola tarea”, dijo el Dr. Firth.

“Además, el mundo en línea nos presenta ahora un recurso único, grande y constantemente accesible para datos e información, que nunca está a más de unos cuantos pasos de distancia.

“Dado que ahora tenemos la mayor parte de la información fáctica del mundo literalmente al alcance de la mano, esto parece tener el potencial de empezar a cambiar la forma en que almacenamos, e incluso valoramos, los hechos y el conocimiento en la sociedad, y en el cerebro.”

La reciente introducción y adopción generalizada de estas tecnologías en línea, junto con los medios de comunicación social, también es motivo de preocupación para algunos profesores y padres. Las directrices de la Organización Mundial de la Salud para 2018 recomiendan que los niños pequeños (de 2 a 5 años de edad) estén expuestos a una hora al día, o menos, de tiempo frente a una pantalla. Sin embargo, el informe también encontró que la gran mayoría de las investigaciones que examinan los efectos de Internet en el cerebro se han realizado en adultos, por lo que se necesita más investigación para determinar los beneficios y desventajas del uso de Internet en los jóvenes.

El Dr. Firth dice que, aunque se necesita más investigación, evitar los posibles efectos negativos podría ser tan simple como garantizar que los niños no se pierdan otras actividades cruciales del desarrollo, como la interacción social y el ejercicio, dedicando demasiado tiempo a los dispositivos digitales.

Para ayudar con esto, ahora también hay una multitud de aplicaciones y programas de software disponibles para restringir el uso de Internet y el acceso a Internet en teléfonos inteligentes y ordenadores, que los padres y cuidadores pueden utilizar para establecer algunas reglas “amigables para la familia” sobre el tiempo que dedican a los dispositivos personales y también sobre los tipos de contenido con los que trabajan”, dijo.

“Además de esto, también es importante hablar con los niños y niñas sobre cómo les afecta su vida en línea, con el fin de identificar a los niños y niñas que corren el riesgo de sufrir acoso cibernético, conductas adictivas o incluso explotación, y de este modo posibilitar una intervención oportuna para evitar resultados adversos”.

El procesador Jerome Sarris, Subdirector y Director de Investigación del NICM Health Research Institute de la Universidad de Western Sydney y autor principal del informe, está preocupado por algunos de los impactos potenciales del creciente uso de Internet en el cerebro.

“El bombardeo de estímulos a través de Internet, y la atención dividida resultante que se experimenta comúnmente, presenta una serie de preocupaciones”, dijo el profesor Sarris.

“Creo que esto, junto con la creciente #Instagramación de la sociedad, tiene la capacidad de alterar tanto la estructura como el funcionamiento del cerebro, mientras que potencialmente también altera nuestro tejido social.

Para minimizar los posibles efectos adversos del uso intensivo y multitarea de Internet, sugeriría que se prestara atención y se centrara la práctica, junto con el uso de técnicas de “higiene de Internet” (por ejemplo, reducir la multitarea en línea, los comportamientos rituales de “comprobación” y las actividades nocturnas en línea, al tiempo que se realizan más interacciones en persona)”, dijo el profesor Sarris.

El Dr. John Torous, coautor y director del programa de psiquiatría digital del Beth Israel Deaconess Medical Center y miembro clínico de la Facultad de Medicina de Harvard, agregó: “Los hallazgos de este artículo resaltan cuánto más tenemos que aprender sobre el impacto de nuestro mundo digital en la salud mental y la salud cerebral. Ciertamente hay nuevos beneficios potenciales para algunos aspectos de la salud, pero necesitamos equilibrarlos con los riesgos potenciales”.

El Dr. Josh Firth, investigador de Oxford y coautor del estudio, añadió: “Está claro que Internet ha alterado drásticamente la oportunidad de las interacciones sociales y los contextos en los que éstas pueden tener lugar. Por lo tanto, ahora es fundamental comprender el potencial del mundo en línea para alterar nuestro funcionamiento social y determinar qué aspectos de nuestro comportamiento social cambiarán y cuáles no”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *